Es mi pasado... fagocitando en este cuerpo mediocre y vulgar, gobierna una ciudad perdida, es mi mente...un castillo custodiado por oscuros y reptantes moradores, te presentaré cada una de las salas labradas de cristal donde mora una estatua de ónice, en cuyo rostro pétreo sólo hay dos cuencas vacías como podrían serlo sus vidas...y de ellas discurren incesantes lágrimas como los arroyos y cascadas que nacen de la fría piedra... ¿Te atreves a escuchar sus historias?
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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Relato de un anónimo

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Compré aquél cuadro una mañana cualquiera de Febrero del 98, nunca cometí mayor error en mi vida.

Paseaba con mi hermana buscando unas nuevas cortinas para mi salón, nos entretuvimos mirando lámparas y sábanas en uno de los centro comerciales y cuando salimos fumos de camino a su casa en el centro de la ciudad. En la misma línea de la calle elevaron unos puestos de comercio donde vendían variedad de objetos para el hogar: mantas, flores, zapatos, bolsos etc. Solían hacer ferias de comercio como venta de libros ente otras cosas, y las dos echamos un vistazo. Mientras mirábamos me detuve frente a a un puesto en el que exponían una gran cantidad de pinturas rupestres y florales. Pensé que les vendrían bien a las paredes de mi casa puesto que hacía poco que me mudé y estaban desnudas así que pensé que les daría algo de alegría. Mientras los examinaba con mas cuidado descubrí un cuadro que me llamó poderosamente la atención, se trataba de el retrato de un niño a color hasta los hombros que recordaba a los querubines de carnosas mejillas y labios sonrojados de las sumas catedrales e iglesias de nuestro señor Jesucristo, pero de sus ojos brotaban lágrimas que bañaban su rostro sumido en una profunda tristeza... en la esquina inferior derecha  estaba la firma de un autor desconocido para mí, y lo miré con detenimiento... había algo espeluznante en él y era la expresión de sus ojos transparentes lo que me cautivó, me pareció muy tierno y lo compré para mi nueva casa.
Una vez allí le busqué un lugar adecuado donde colgarlo, tenía una habitación vacía al final del pasillo la cual no había empezado a decorar pero pensaba reservarla para uso bibliotecario, es decir tenía muchos libros y quería que fuera una salita de lectura, y aquel cuadro sería el primer ornamento artístico que introduciría en él, dentro tenía una repisa de libros de bolsillo donde descansaba un poto que regaba una vez a la semana, pues ya se sabe que los potos retienen mucha agua y no es necesario regarlos progresivamente, sus tallos ya crecidos caían en ambos extremos de la repisa alegrando la vista con sus abundantes hojas verdes, colgué el cuadro justo encima de la maceta, así sus lágrimas regarían siempre aquella planta.

Recuerdo que esa noche soñé con un vago lamento infantil... era tan real que helaba la sangre, me desperté sobresaltada varias veces, hasta que finalmente y con cierto esfuerzo me sumí en un profundo sueño.

Pasaron varios días y de forma incomprensible me sucedieron toda clase de infortunios, llegaba tarde al trabajo, me rebajaron el sueldo por falta de presupuesto y cada vez me encontraba más cansada y pesada todos los días, llegó a tal extremo que me ingresaron en el hospital unos días por anemia. De igual forma el poto presentaba un aspecto desmejorado mientras los días pasaban, varíos de sus tallos se habían secado y los diminutos brotes aún por florecer se habían marchitado. Yo no entendía aquél cambio en solo unos días, así que lo regué cada día y cortaba las hojas muertas mientras limpiaba las hojas con leche tal y como me enseñaron. Cada día la retahíla de tallos y hojas que adornaban aquella pared iban cayendo, pudriéndose hasta que sólo quedó una telaraña de hojas mustias y secas, con todo mi dolor la retiré. Miré al niño del cuadro, sus lágrimas nunca más regarían mi plantita, durante unos instantes lo contemplé, su expresión era tan real que sentí que me escrutaba y no pude evitar cierto escalofrío que agarró mi columna de un extremo a otro.

Esa misma noche me fuí a dormir con un terrible desazón, las horas pasaban y el silencio lo marcaba el puntero de mi despertador, "tic-tac tic-tac"... con esfuerzo concilié el sueño y de nuevo creí escuchar los sollozos con claridad, era la fría voz de un niño que susurraba en profundas súplicas ver a su madre... Creí llorar incluso por la enorme nostalgia que me invadió aún sin ser consciente pues me levanté con los ojos empañados.

Aquella mañana fuí a trabajar como todos los días a pesar de no tener buen aspecto y algo de somnolencia por la falta de sueño. Sucedió a media mañana, recibí una terrible llamada de una de mis vecinas que me avisaba a voz en grito sobre un incendio repentino en nuestro bloque. Sin hacer nada más que recoger mi bolso y haciéndoselo saber a mi jefe salí corriendo con el corazón desbocado pensando en mi casa, mis muebles, todas mis pertenencias incendiadas... no no, era demasiado para mí. Arranqué el coche en una carrera desenfrenada sobre carretera, oía las sirenas en la lejanía haciéndose paso entre los automóviles, yo entre ellos y lo ví alejarse cuando pasó. No llegué al barrió aún cuando una multitud de personas abarrotaban la acera formando un muro casi imposible de pasar, aparqué el coche y salí a trompicones... si... era cierto, estaba tan sofocada que ni siquiera me percaté en el olor, mi sentido del olfato estaba muerto o yo era una zombie que no reaccionaba ante la cruda visión. El humo y polvo flotaban en el aire empañando los ojos y envolviendo a las personas que observaban desde una distancia prudente: algunos impotentes porque era su casa (como yo) la que veían arder, otros eran posiblemente parientes , y un tercer público se encontraba allí por casualidad, personas que paseaban ignorando lo que sucedería momentos después. Los bomberos subían por las escaleras automáticas internándose por las ventanas candentes, abajo varios grupos rodeaban el edificio apagando las llamas que ascendían por minutos desde el exterior...

Me refugié en casa de mi hermana con el corazón en un puño pensando en todas mis pertenencias quemadas para siempre, entre lágrimas su consuelo no me faltó. Allí pase unos días.

Cuando recibimos las pesquisas pertinentes para poder entrar, yo como tantos otros fuímos allí. Aseguraron que los pilares no se derribarían y confirmaron la entrada siendo supervisada por un equipo de seguridad. Toda la fachada y el interior, así como paredes, puertas y escaleras presentaban un deplorable aspecto sombrío de lo que habían sido. Subía lentamente las escaleras sobrecogida por las paredes negras como el carbón, todo estaba impregnado de un intenso olor a quemado. Cuando llegué al nivel de mi piso comprendí que era donde más agitación hubo, pues no solo estaba carbonizado, el fuego había echo una serie de depresiones en los muros que dejaban paso a la siguiente habitación... el dolor me agarró por completo cuando entré en mi casa, parte del techo había caído formando una pila de escombros abrasados que podrían haber sido parte del mobiliario del piso superior, mis muebles calcinados... hasta tal punto que parte de ellos se desintegraban con un mero roce. Dijeron que había sido un fuego violento de tal magnitud que aún estaban investigando la causa de la conflagración, y añadieron que alcanzaron unas cuotas de grados altísimos. Yo, en estado de un shock preventivo, apenas prestaba atención a sus explicaciones... el fuego se lo había llevado todo consigo, no había nada que me hubiese dejado rescatar ni por caridad.

Todo... todo había sido calcinado, menos una cosa... Cuando entré en la última de las habitaciones la que designé para mi biblioteca personal, vería algo que quedaría grabado en mi retina, con cierto espanto me llevé las manos a la boca sin dar crédito, ellos tampoco lo entendían, pues frente a mí, aún colgado sobre la pared carbonizada, con la misma expresión dolida y envuelto en lágrimas, el cuadro de aquél niño quejumbroso de transparentes ojos se mantenía intacto y de una pieza sobre un manto chamuscado que tenía por pared, tal y como lo compré, no presentaba la menor quemadura ni rasgadura, parte de la pared donde el cuadro estaba colgado se había desmoronado ante nuestras miradas atónitas...

...estaba allí burlándose de mí...y habiendo burlado a las llamas...


viernes, 25 de diciembre de 2009

Hijo de Dios

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Arrepentimiento, lágrimas,
el pecado se cubre con la vergueza derramada ,
el pudor ya hecho escarcha,
una marca imperecedera, una mancha que cala,
y quizás no vean tus hermanos y hermanas...
¡Pero si aquellos en lo alto que vigilan tus andadas!
En infinitos paraderos donde distintos ecos
exclaman piedad, clemencia, una verguenza ultrajada,
un albedrío merecedero para el nombre de su nombre,
triturado por sus llagas, estigma de raza humana, un chacal de cuatro patas,
sobre dos que persigue a fuego y dos más que mata, aseina, calcina, injúria...
El hombre y la conciencia,
un ser que se ha creado así mismo,
y con lamento y verguenza carga sobre su espalda,
lacerada y lesionada;
por aquellos los crímines que su conocimiento aguarda.




domingo, 20 de diciembre de 2009

Hermosa Juventud

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Pulso alegre latiente en mi pecho,
perezoso con el paso del tiempo,
espantosas marionetas caen en vagos recuerdos....
...recuerdos de pasiones que amedrentaron en demasía,
y exquisitas las tentaciones sin valor a sucumbir,

¡Juventud! ¡Divina Juventud!

¡No hay tesoro más preciado que a mayor regalado!
que con osada sobervia nos lo fué dado,
y con la misma, ahora el tiempo nos lo arrebata
para a otros coronarlos con con nuestro don despojado.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Señora de Blois...

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Flagelos en la intemperie...

El silencio solamente roto por el sonido del látigo era una balada constante...
y una...y otra vez.

Me salpicó de rojo, me culpó de sus crímenes y mi piel se estremeció... gotas sinuosas discurrían sobre mi escote suavemente...

El velo de la novia cayó al suelo,
atrapando su máscara de mimo cuidadosamente dejada a un lado...

Su olor de muerte se viene conmigo,
rocía mis cabellos y unge mi cuerpo.

Siniestras sonrisas se dibujan alrededor,
siento el cosquilleo de sus miradas sobre mi hombro,
no vuelvo el rostro, sólo una curvatura de labios define mi paso.

El aroma de un nuevo perfume cabalga hasta la salida,
y desaparece del escenario...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Primer Encuentro

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-¿Has dormido bien esta noche?-

Ante la pregunta, mi única respuesta fue una curvatura de mi ceja derecha.

-Quizá demasiado- opinó mientras bajaba la vista para recoger ávida una rosquilla de azúcar, mientras le daba el primer muerdo, observaba sin pasión cómo depuraba su desayuno, las ganas con las que devoraba el bollo, me hizo pensar si llevaba sin comer durante días...

-Oh no te preocupes- dijo a modo de disculpa al ver cómo la observaba, -Soy una mujer que disfruta del desayuno como si fuera un acto de amor, y aquí un buen desayuno es sumamente necesario para resguardarte del día-

El sonido de unos cristales nos desvió la atención, pero no fue suficiente para que dejara de seguir devorando aquella rosquilla.
Dolores se disculpo y se retiró de la mesa, mientras se alejaba, sus rizos volvían a vibrar bajo sus fuertes pisadas tal y como la recordaba perfectamente...sonreí. Me quedé allí en la mesa ataviada de encaje blanco y ruiseñores bordados de la mejor seda que había podido ver.

Era mi primer año en la más prestigiosa Academia que había conocido, había vuelto todos los años  para familiarizarme con la que será, a partir de ahora, mi nueva casa. Hasta entonces vivía en Toledo, y me había criado allí, de mi madre poco recuerdo ya que murió a los pocos días de nacer yo. Así que podría decir que mi educación habría sido un tanto espartana... pero no, había sido una niña feliz mientras mi padre me contaba cuentos antes de dormir en los que aparecía mi madre y cantábamos durmiendo abrazadas bajo un sauce llorón, recuerdo mis primeros días en el instituto, mis primeros amigos., mi primera Barbie...y una de las pasiones que más me hacían sentir con vida, pelear. Empezaba a pensar en el futuro que me esperaba en aquella escuela de esgrima, divagaba en aquella terraza cubierta de verdes zarcillos que subían por las enredaderas alimentándose del sol que caía al aire libre, y las y orquídeas de rojo escarlata acentuaban la belleza del contraste que brotaban sobre ellas.  La terraza era tan amplia que podrían caber unas 20 o 25 personas sin problemas de espacio, y desde ella podía divisar todo el paisaje natural que abarcada , no solamente los patios de atletismo y las canchas de baloncesto, el extenso parque de la academia y su altiva estatua de granito blanco tan limpiamente pulida como la luz que reflejaba la superficie de un espejo, y las hojas secas del otoño traídas por el viento se dejaban caer por casualidad a los pies de la escultura. lejos del linde del extenso parque había vegetación y tras ella un glamuroso patio que franqueaba el límite entre la academia y la ciudad, allá muy a lo lejos donde no alcanza mi vista se encontraba la otra orilla del lago que daba a la ciudad. Admiraba todo el paisaje que se me ofrecía como una bienvenida de mi nuevo hogar, el viento comenzó a soplar y golpeó mis negros cabellos sobre mi cara, que la media luz nutrida por lo verde del lugar, jugaba con los matices naturales de mis hebras entre un caoba intenso con un granate mordiente, y con ella llevándose mis pensamientos a otro lugar por la corriente.

Estaba terminando, a duras penas...  mi máster de historia y había tenido recientes problemas en la universidad, bueno quizás he podido mentirme a mí misma, no todo lo que me rodeaba era común, quizás mis genes eran más preponderantes en mí que en mi padre, había tenido varias peleas escolares desde pequeña, pero nunca creadas por mí, parecía tener algún don para incitar a la gente o molestarla con mi presencia, las circunstancias se habían encadenado una tras otra para hacer que yo me encontrase cerca y la casualidad hacia acto de presencia para que se relacionaran conmigo. Llegué a pensar que tenía una especie de imán para los problemas y en mi familia pese a ser hija única me consideraban un nudo que nunca se desataba, pero que egoísta y y casi de forma planeada se volvía más fuerte y apretado, sin dejar ningún pliegue liviano que pudiese entrar el aire y aliviar la tensión de su firmeza, así me sentía yo cada vez que mi padre postraba sus cansados ojos sobre los míos, y no le culpo, no le culpo.. Nunca fui una estudiante sobresaliente precisamente porque los estudios me eran muy fáciles y no tenía especial empeño por hacer una carrera o aprender un oficio dentro de lo generalizado... a pesar de las férreas protestas de mi entorno para que me volcase a ello, y a pesar de los enormes y prolongados (e incómodos) aquellos test interminables y los asfixiantes psicotécnicos y sesiones con la estúpida psicóloga que tenía incluso más problemas de los que querían convencerme a mi, no hacían más que avivar mi convulsa reticencia con el orden y la sociedad que me rodeaba...  Las profesiones de élite; cirujano, juez, arquitectura, ciencia y nuclear, arqueología, arqueología forense ... me hastiaban hasta lo indecible, no me atraían, no me llamaban, no me entusiasmaban, para mi los exámenes era resolver en una tarde un conjunto de preguntas sin ningún tipo de motivación....  y las entregas con la hoja en blanco en una de aquellas ocasiones en el examen más importante de mi vida, fue lo que prendió la llama de los tutores y responsables de que encauzara mis prodigios intelectuales hacia algo beneficioso para el mundo, en una corriente de peleas verbales y escándalos del que me convertí la comidilla en boca de todos los alumnos durante más de una semana.

Que era una estúpida, posiblemente lo era, no, seguro... para el sistema lo era, pero el sistema poco me importa lo que pueda opinar, y todo el mundo, también, la objetividad está medida por los rasgos imperiosos de nuestra percepción, la cual está definida por los rasgos de nuestros propios gustos, así que para mi, la objetividad es un mito circunstancial en el cual me viene a dar bastante igual el sentido imperioso que le pongan los demás a mi vida, pero me sentía así, sin brújula desorientada en un mar de coordenadas sin dirección y sin saber a dónde ir.
No, a mí lo que me gustaba... lo que realmente descubrí que podía llegar a sentirme mínima y casi de forma unicelular con viva, era, por un instante...verdaderamente...

- ¿Eres una estudiante nueva?-

Mis pensamientos se evaporaron ante aquella voz desconocida. Cuando me giré me tropecé con su media sonrisa, sesgada y medio abierta, bajo unos ojos intensos que me miraban sin pestañear, incapaces de contener su interés.
Su edad rondaría sobre los veintidós o veintitrés años, era alto muy alto, camisa a cuadros medio abierta mostrando un torso definido, sus rasgos eran una mezcla atractiva entre alguna parte del norte de Europa y Oriente. Al ver mi silencio reaccionó acercándose unos pasos y me extendió la mano educadamente eso o... ¿acaso media su atrevimiento?

 -Perdona mi descaro, es que los estudiantes nunca se encuentran en este nivel de la terraza, entonces al verte no he podido contener mi curiosidad, - Su forma de hablar  no parecían corresponder a alguien de su edad, se movía con elegancia y acentuaba sus gestos con el tono de sus palabras.. - me presentaré, me llamo León Adam Laurent, éste es mi primer año en la academia. -Hizo una breve inclinación de cabeza sin dejar de mirarme a los ojos, su forma de observarme me hizo sentir como un pálido cristal atravesado por los rayos de luz a primera hora del alba, desnuda... Sin quererlo, disimulé una sonrisa, y me pregunté si estaba desconcertada por mi disimulo o por el echo de haber sonreído.

- Pero si has dicho que es tu primer año en la academia, ¿ cómo sabes que los estudiantes no suben hasta aquí ?- me atreví a preguntar, descortésmente quizás cuando debía de haber respondido con un saludo similar... o eso creo.

- Sí, es verdad- Torció el gesto en una sonrisa al captar mi perspicacia en la pregunta - Es porque... - entrecerró los ojos mientras me miraba y entonces pude captar sus facciones angulosas, su cabello oscuro ligeramente rebelde, con un amplio flequillo que caía en pequeños mechones insistentes sobre sus ojos, de vez en cuando ladeaba el cuello en un movimiento inapreciable para apartar sus oscuros mechones. -En realidad me gustaría contártelo tomando un té... aquí podrían picarte algunas abejas, hay muchas flores...-

¿Abejas, flores? agaché la cabeza disimulando una sonrisa, no sonreía mucho, no por nada en especial, pero aquel comentario me hizo extrema gracia.

-¿Y tú eres una abeja?- más que una pregunta fué una indirecta por mi parte, pero no aparté la mirada de la suya, no podía confiar en nadie allí a la primera de cambio, sin dejar que contestara me apresuré a decir: -Es evidente que acabo de llegar a la academia, hace unos meses que he oído hablar de ella y de sus ética en el estudio de las artes, me acabo de mudar y antes de llegar a mi apartamento Dolores me llamó, tenía una audiencia prevista con ella... - Me limité a explicar con más rapidez que pensar en qué responder.

 El chico sonrió amablemente y se giró hacia el interior de la sala, el aroma a café y pan recién horneado se olía en el aíre y llenaba los pulmones, estábamos cerca de la cafetería por la que anteriormente Dolores me había traído a desayunar.

-Ésta es la mejor academia interna de esgrima de toda Europa- dijo volviéndose a mí y haciéndome un delicado gesto para que lo siguiera. -Si has podido entrar aquí es que tus habilidades marciales han llamado la atención, ahora mismo..-Se alejó unos pasos mientras hablaba - aproximadamente casi un millón de alumnos se encuentran ahora mismo realizando el ingreso,todos ellos reconocidos por méritos propios en campeonatos europeos y nacionales y con un amplio currículum en otras variedades que hacen que estimen su participación, ven te enseñaré la academia y te invito a comer si te place, pero no esperes esto del resto de alumnos, -dijo con una torcida sonrisa y se detuvo esperando que lo alcanzara. Iba a responder pero me interrumpió como lo hice yo antes, sin saber si era o no intencionadamente. -Por cierto , no me has dicho tu nombre...

-Anais.... pero con Anis es suficiente.- Respondí a la par que me sacudí el cabello dejándolo caer pesadamente hacia un lado mientras me acercaba a él.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------Esto es un extracto de un proyecto  sin definir, un borrador que previamente anda matizándose, un conjunto de ideas que han desembocado como un dominó en otra historia de ciencia ficción que quizás incluso amplíe con su juego de rol incluso. 

domingo, 29 de noviembre de 2009

~ Abre los ojos~

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"No hay nada que ningun ser vivo en la tierra no haya sido preparado por la naturaleza para soportar el sufrimiento"

Versículo 12 de un anónimo


Llanto, tristeza dolor desesperación, impotencia, miedo...
El miedo espera con una sobervia sonrisa, acechando desde la deriva, miedo a lo conocido.
El sufrimiento echo angustia, sí miedo y congoja son las palabras que reproducen mís días, desde que abro los ojos, hasta que cae la noche, y las noches son tan intranquilas y traidoras, traidoras porque abunda la calma, y a la mañana del día siguiente me espera el ajetreo, la rutina, monótona e insufrible de todos los días. Ahh...esa rutina amiga, repetitiva y agobiante, pesada y taladradora hasta los cimientos de nuestros pensamientos, a esa rutina de la que me refiero agraviada por el cansancio mental, la rectitud, lo deplorable y la obligación que ya no puede cargar mi alma, todas esas sensaciones enterradas pero latentes en mi pecho como una espiral de colores mezclados e indistinguibles.

¿Por qué elegí ésta vida?

Miro al vacío através de la ventana, me encuentro marchando de nuevo en un viaje con retorno y siento que lo dejo todo, un pedazo de mí me abandona y se esparce por el reguero de kilómetros que recorre mi coche en la misma mañana del año. Cada vez que viajo a ese sitio hipócrita en el cual debo mostrar la mejor de mis interpretaciones y ocultarme tras una máscara de discrección, pasar desapercibida ha sido mi día a día en este infierno desde hace tres años.

Mi vida era sencilla y vacía, tenía amigos sí... pero la verdad esque no consideraba a nadie mi amigo, aunque sí había mejor conexión con alguno de ellos, no me sentía especialmente ligada a nadie. Tenía los caprichos de una adolescente demasiado preocupada por los roles y los complejos que atravesamos a esos años, y tenia las dudas existenciales de un adulto que no podía borrar los errores del pasado.

Tengo 19 años, y sólo soy una persona más de este globo azul, un registro en un hospital, un número de DNI, una adulta sin ningún problema físico, mental o emocional, una célula más que forma parte de esa cadena decadente y orgánica llamada humanidad pero sí álguien que ha perdido el camino de seguir sus objetivos y que la vulgaridad y la simpleza que me encuentro todos los dias, a acabado por decepcionarme. Nunca he tenido pareja, nunca he tenido álguien a quién amar, ni álguien con quién ilusionarme, alguien por quien vivir y con quien soñar, no me defino como una sentimental y nunca me ha despertado mi instinto maternal, no siento especial afecto por niños ni embarazadas ni matrimonios de largos años de fidelidad, no creo en nada superior a la realidad, si tuviera un gran amor no se parecería en nada lo conocido hasta ahora, mí unico apego o pensamiento maternal es el recuerdo de mi madre la cual dejó esta vida cuando yo nací. No sueño con una casa en las afueras de la ciudad, con el amor de mi vida, esperando a mi marido mientras preparo cariñosamente el almuerzo con la viva imagen de dos gemelos correteando felizmente con un baón por el jardín... No, demasiado corriente y conformista para alguien como yo, vivo con mi padre, y es la única familia que tengo y a la que aspiraré muy posiblemente hasta que yo muera.

Me asolan estos pensamientos mientras conduzco por la solitaria carretera, las ramas de los árboles se extendían más hacia el interior conforme avanzaba, hasta parecer que formaban parte del linde del asfalto. Una visión corriente, como todo lo que desgrana mi vida.

"Lemambah" - Escapó de mi boca como un pensamiento prohibido. "Lemambah"... Aún parecía no haberme despertado de aquel sueño, un sueño lleno de nombres sin significados para mí y los cuales se convierten en gritos muchas de las noches de mi vida, un sentimiento de pérdida y de deseo se agitaba muy dentro de mí cuando cogía el sueño y me despertaba en un mundo onírico, lleno de plegarias y cánticos de un dialecto desconocido para mí y de una religión aún más extraña, inexistente. No estoy acosada a visiones normalmente, y no todas las noches me despierto con gritos, y mucho menos no todas ellas escucho con tanta precisión sus voces, pero ayer sí...ayer sí fué uno de esos sueños que recuerdas con intensidad.

Intento despejar mi mente mientras sigo mi trayeto, y alejo esas tonterias de mi mente, ahora tenía que llegar y encontrarme de nuevo con la profesora Charlotte como todos los años. Era una mujer curiosa, pero tenía un caracter sumamente aburrido que se unía a otro de los elementos corrientes de mi vida.
Pero, mientras me imaginaba su abrigo de pelo de mangosta, y sus gafas sofisticadas, las lineas de un nombre se dibujaban en mi mente sin quererlo, sin pensarlo...como si fueran escritas por una mano invisible y las tatuara en mi médula.

sábado, 28 de noviembre de 2009

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~Y las aguas se tiñeron de ajenjo... y todos vieron con horror un edén erradicado bajo sus piés..~~



Versículo 24, profecías de un anónimo




Un resplandor...




....




Silencio....




Billones de primigenios seres micróscópicos pululaban en una ventisca caliente.... un vórtice negro burlaba las leyes de la dimensión suspendido en el aire si una forma física o matématicamente posible que se hubiera conocido...cuatro figuras silenciosas vigilaban formando un círculo perfecto a su alrededor, las sombras del negro remolino se desplazaban por sus rostros perfectamente ubicados en el ángulo simétrico oscuro que desprendían los muros de roca ígnea, ocultando sus rasgos bajo una máscara perecta...


Eran cuatro ángeles negros que esperaban sin emular un movimiento ni articular palabra alguna, eran estatuas pétreas que se mantenían con la mirada firme sobre aquel avistamiento... entre las sombras fugaces que producían quel enajenamiento, un halo emitían sus ojos, un halo nítido y distinguible ...un halo de fuerza y soberbia que desprendían cada una de sus pupilas.


La forma se volvió homogénea, y relfejando la energia de una supernova, la nube de gases se fué delineando así misma, los microorganismos se modificaban con el aire y mutaban en pliegues orgánicos hasta caer al suelo, bullían como pompas de pus y se evaporaban en el aire.


A unos metros de distancia, el cubo, una pequeña piedra de ónice ritualizaba se supendió lentamente en el aire con la misma altitud que una entidad viviente.


Las cuatro figuras se volvieron y del cielo comenzo a llover...


Era una lluvia roja, una lluvia sangrienta....todo se tiñó del color de la sangre y púrpura...


(...Gemidos..gritos)

 

-¡¡¡ Lemambhaaaaaaaaa !!!-.


La muchacha se despertó sobresaltada empapada en sudor frío y con una terrible ansiedad... sus ojos tan desproporcionadamente abiertos y su boca mantenían una mueca de horror, meneó la cabeza observando su habitación... las paredes blancas y los muebles rupestres.. el escritorio con el ordenador aún encendido por los apuntes de anoche...todo conservba una calma solo estremecida por los gritos de la niña en su lecho.


La muchacha se humedeció la boca, inquieta por los extraños nombres desconocidos que exclamaba cada noche, cada noche desde ese fatídico día. el día que todo lo cambió para ella y para su familia, el día en el que tuvo esas extrañas visiones. Se dejó caer sobre la almohada, húmeda por el sudor, el recuerdo la atrapó de nuevo, mientras se llevaba los dejdos a los labios para acariciarlos con asiedad mientras repetía ese exótico nombre, "Lemambah"




~Primera mitad de la introducción~

domingo, 3 de mayo de 2009

~~~ Prólogo ~~~

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Caigo en el vacío...

El viento azota mis cabellos...

Gritos afónicos, mi garganta se debatía entré la afonía y el dolor por calumniarlo con una sola palabra, en una mano agarro el rosario de plata al que aprieto mas con cada chillido de mi ser.

Una palabra, solo bastaba una palabra para maldecirlo.

Una fuerza se acerca, me apuro en pronunciar lo que dará fin a este ciclo de muerte, con toda la energía robada, comprimo los labios para acabar con esa forma impía, mi garganta me arde, me escuece la lengua, mis labios sanguinolentos, se despellejan con cada rezo que enuncio por cada uno de sus pecados, emito la energia desde la vibración de sus nombres y el significado de sus palabras...

(!!!)

Un estridente sonido psíquico atraviesa mi mente haciendo estallar mis oidos en un mar de sangre, mi último rezo se confunde en un alarido interminable, lacera mi cuerpo, me convulsiono frenética en el aire y me estrello contra el suelo...

...

.......

...[...Pupum...pupum...pupum...]

-...(!!)

(Aun...respiro... ?)

(Aún... vivo...)

[...Pupum... pupum...pupum...]

El corazón de María no quiere resignarse... El rosario permanece en mi mano tras la caida... no puedo mover el cuerpo... no siento las extremidades...

[...Pupum... pupum... pupum..]

Siento el calor del rosario en mi mano derecha... me resigno a soltarlo... indómita María... es... por ella... que... sig... con vi... (oscuridad).

.....

Siento levitar... algo manipula mi cuerpo y me vuelve en el aire... un saco de pellejo y huesos fragmentados que se balancea como el cuerpo de una marioneta sin vida, intento abrir el párpado que me queda pero sólo consigo tener un tic, mis sentidos estan anulados... veo difuso, un contorno humano permanece a unos metros de mí...

...Humano?

Y me vacía, como si fuera una respuesta, mi columna se tuerce, desde mis ojos, oídos y boca emana un río de sangre que se forma en el aire hacía ese ser... mi sangre, mi vitae, numerosos pecados arrastra su rojo líquido... a medida que extrae el líquido, mis tejidos se van descomponiendo, y mi cuerpo se arruga como un cascarón viejo y muy seco por el tiempo. La sigo, quizás por intuición, con la poca vista que me queda, tras ella, sus ojos luminiscentes me miran estáticos... los distingo perfectamente...

Con la última gota que drena de mi cuerpo, balbuceó una palabra...

...............

El rosario cae haciendo un último tintineo, y se mezcla con la sangre del suelo

Feliz Encuentro~

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Mi nombre, con el que combato las palabras del pasado, presente y el futuro, es Morrigan, como la diosa madre de la guerra, señora de los muertos y de la transformación.



En primer lugar, no es el primer blog que hago, pero si es la primera vez que lo publico, debido a mi celosía con publicar obras mías, obras que gente de mi pasado han usado para regalar a oídos ajenos y son hechos con los que nunca me gustó jugar.








¿Porqué Yume y no Morrigan?








O mejor dicho ¿porqué un templo?








Este es el templo de tus sueños, donde los sentimientos de rencor, ira y anhelos se convulsionan frenéticamente en un vals de media noche, y a las doce todos nos despertamos para asir la mina, o deslizarnos por el teclado de nuestro ordenador, silencioso y taciturno en una madrugada en la que todos resucitamos de la vida ordinaria y somos protagonistas de nuestros roles.




Mi nombre es Morrigan y soy un sueño, es la única palabra que encuentro para describirme y para dar entrada a este blog, si alguien es vecino de mis palabras y añora la compañía de los libros, las partidas de rol, el dibujo y el cómic, la filosofía, la mitología... que se sienta como un habitante mas de mi templo, y lo sea o no, solo tengo la necesidad de mostrarle al mundo mis palabras y mis lineas, ya que el tiempo me apremia con otros quehaceres y necesito este tiempo para mis crisis de identidad.
No intento que lo comprendáis, pero sé que no soy la única que se siente así ^^.




Yume es Sueño en japonés, y es un adjetivo que siempre me gustó, así que me pareció muy apropiado para el título de mi rincón.





Viajar... es lo que siempre he soñado, pero sobre otros mundos inaccesibles para la precognición humana, y lo hago todas las noches cuando cierro los ojos, cierra los ojos mientras estas aquí y déjate llevar por el borroso sendero que empieza a cobrar forma ante ti, ese es tu camino y yo soy el narrador.